
Presentación por Jennifer Clement
Palacio de Bellas Artes, Ciudad de Mexico, el 5 de septiembre de 2006
Hay lugares que no existen, que no tienen ningún punto de intersección, una latitud y una longitud, que no se pueden encontrar en un atlas.Pero algunas de estas tierras son mas conocidas para nosotros que los lugares que sí existen en el planeta.Todos podemos viajar por el mundo inexistente de Gulliver, de Oz o por el ilógico país de las maravillas.En nuestra mente podemos ver el agujero junto al árbol en el país de Alicia o la playa en donde Gulliver encontró una población de enanos y la atmósfera esmeralda de Oz. Como los mundos imaginarios, los mapas de nuestra infancia y los recuerdos de esos sitios soñados pueden ser mas fuertes que cualquier cosa conocida en el mundo concreto.
En el libro de poemas de Nedda G. de Anhalt Cuadernos del exilio, la autora explora la geografía personal de su memoria. El poema que abre la colección nos dice que "nostalgias y recuerdos la han raptado".
El mapa de su memoria es Cuba, que nunca nombra y solamente llama "La isla". Pero reconocemos ese listón de tierra como una pieza perdida de un rompecabezas localizado en la confluencia del mar del Caribe, el Golfo de México y el Océano Atlántico. La isla, que ella nos recuerda en uno de los versos mas sorpresivos y originales del libro: es esa " Isla dibujada en el pastel de El Padrino".
Su libro toma lugar en el punto de las líneas imaginarias: Latitud 23 N y Longitud 82 O. Nosotros sí podemos encontrar el lugar y darle al listón de tierra su nombre.
Como el Balbec de Proust, el Yoknapatawpha de Faulkner y el Wessex de Hardy, en donde los nombres ocultan un lugar verdadero y funcionan como una mascara para crear distancia, Anhalt le llama a su patria lejana, a su patria perdida "la Isla". Pero no nos engaña ni nos oculta las señales de ese lugar. Nosotros sabemos en donde estamos cuando Anhalt evoca las señas: el olor a tabaco, el sonido del son, las noches en el Bambú, Johnny’s 88 y el Malecón.
Es interesante notar que el nombre Cuba viene de la palabra Taíno cubanacán, que significa"un lugar central".La Cuba de Anhalt es exactamente esto: El lugar central de sus memorias, el lugar central de su mente, el lugar central de alguien que se ha movido hacia fuera de sí mismo, que vive en el exterior de su pasión y que está, contradictoriamente, adentro de esa pasión fundamental.
Ellibro de Nedda Anhalt también esta poblado de fantasmas. Casi todos los poemas en la colección arrancan con un epígrafe. Cuando leemos el libro esto se vuelve tan notorio que dejan de ser citas de otros escritores que decoran a cada poema y se vuelven un coro de voces que hablan y se vuelven una parte importante del libro. En estas paginas están las voces de Reinaldo Arenas, Guillermo Cabrera Infante, José Marti, José Lezama Lima y Lydia Cabrera, entre otros.
También hay espíritus anónimos del cementerio de Colón, que fue fundado en 1876 en la colonia Vedado de la Habana. La tierra santa de este camposanto es famosa por sus hermosas tumbas de mármol, impresionantes mausoleos y capillas. En el poema escalofriante y triste de Anhalt llamado "Sic Transit" ella describe como, en el gobierno de Fidel Castro, hasta la muerte esta controlada. En el cementerio de Colón las tumbas son muy caras y codiciadas y después de dos años los restos se sacan de las tumbas para que lleguen otros muertos para habitarlas otra ves temporalmente: no hay eternidad. Su poema comienza:
"En este cementerioNo se puede dormirEn paz eterna".En Cuadernos del exilio hay otro sepulcro.Este cementerio consiste en las 7,700 millas náuticas cuadradas de mar que hay Cuba y Florida - -uno de los lugares mas tristes del planeta. Nadie sabe cuantas personas se han ahogado allí - - algunos dicenque cientos y otros piensan que miles. Aquí es el abismo de las balsas. Un cementerio de planos cambiantes donde los que se ahogan yacen en tumbas de agua. En el poema "Balseros", Anhalt escribe, en un tono que parece casi una rima inocente de niños, estas líneas inquietantes:
"Éramos cuatro, somos tres,"Al llegar al final del libro el lector sabe perfectamente bien que esto no es una isla imaginaria y que es, sin duda alguna,la Cuba de Anhalt. El libro es un tributo a su memoria de la isla y lo que le ha pasado a Cuba bajo el régimen brutal de Fidel Castro.En su poema "Movimiento", que cierra la colección, Nedda Anhalt deja esto muy claro cuando escribe:
"Invente La islaNo es esa ni la otra ni aquella."